
Un ático en invierno es todo menos un lugar acogedor. Se convierte en una especie de “bolsa fría” que absorbe el calor de las habitaciones de abajo, obligando al sistema de calefacción a funcionar constantemente. Como resultado, los suelos siguen estando fríos y el sueño se ve interrumpido. Cuando se utiliza ese espacio para almacenamiento, como taller o como rincón tranquilo, un calentador adecuado no solo eleva la temperatura, sino que también hace que el espacio sea habitable de nuevo, sin desperdiciar energía.
Lo que utilizamos para lograrlo Construimos este calentador para áticos basándonos en la tecnología de calor por infrarrojos. Este tipo de calentador calienta directamente a las personas y las superficies, en lugar de mover aire y esperar que ese aire haga su trabajo. Esto brinda comodidad inmediata y reduce la pérdida de calor a través de las rejillas y grietas. En su interior, hay un elemento de fibra de carbono que ofrece un calentamiento constante y rápido. El termostato integrado mantiene una temperatura estable. La carcasa está diseñada para ser instalada de forma discreta, y funciona en silencio: sin ruido de ventilador ni corrientes de aire.
Por qué este método es adecuado para los áticos Los áticos son difíciles de calentar, ya que suelen tener corrientes de aire, una insulación deficiente y están aislados del flujo de aire aireado. Un calentador convencional puede funcionar durante horas y aún así dejar el ambiente frío. Con el calor por infrarrojos, se calientan solo las áreas donde uno se encuentra, por lo que se siente más cómodo, incluso cuando el aire circundante sigue siendo frío. Esto también significa menores tiempos de funcionamiento y costos más bajos, ya que no es necesario calentar todo el espacio para sentirse cómodo.
Detalles importantes en la instalación Ofrecemos opciones de voltaje flexibles: 110V, 220V, 230V y 240V. Los conectores y cables están adaptados a las normas regionales, lo que permite instalar el dispositivo en hogares de diferentes países. Es importante asegurarse de que haya suficiente espacio, especialmente cerca de los materiales almacenados. Además, el calentador necesita un circuito dedicado para funcionar de manera fiable. El calor por infrarrojos es natural, pero no calienta el aire frío de la misma manera que los sistemas de aire forzado. Por eso, es recomendable combinarlo con mejoras en la insulación, especialmente en áticos muy fríos.