
¿Por qué el calentamiento por infrarrojos de “segunda respuesta” es realmente importante?
Si dirige una línea comercial de gran volumen, seguramente conoce bien la frustración que implica tener que esperar. Enciende el aparato y… espera. Los bobinas resistivas convencionales son lentas. Tienen esa “inercia térmica” que dificulta su funcionamiento eficiente.
Por eso utilizamos luz infrarroja de onda corta. La llamamos “de segunda respuesta” porque no pierde tiempo. El calor llega a su intensidad máxima casi en el mismo instante en que se enciende el aparato. Sin demoras, sin espera. Solo calor.
Optimizando el tiempo de ciclo
Lo cierto es que la mayoría de los calentadores intentan primero calentar el aire que rodea al producto. Eso es una pérdida de tiempo. Las lámparas de infrarrojos funcionan de manera diferente: envían energía directamente al objetivo a través de la radiación.
Para quienes gestionan líneas de producción, esto significa que el tiempo de ciclo se reduce significativamente. Se puede aumentar la temperatura en cuestión de segundos. Si sus bobinas actuales son lentas, no solo está perdiendo tiempo, sino también dinero en cada pieza que pasa por el horno.
Detalles técnicos importantes
Hemos diseñado estos equipos para que puedan reemplazar fácilmente a los modelos existentes. Ya sea que use conectores R7 o Sk15, nos aseguramos de que la conexión sea firme. ¿Por qué? Porque, con altas potencias, una conexión floja puede causar arcos eléctricos, algo que nadie quiere.
Estos tubos de alto rendimiento ejercen mucha presión sobre la carcasa de cuarzo. Para evitar que el filamento se evapore y se dañe, utilizamos gas halógeno. Esto permite que las lámparas funcionen durante más tiempo, incluso cuando se encienden y apagan constantemente.
Las desventajas (la parte honesta)
La velocidad tiene sus inconvenientes. Debido a la intensidad de las lámparas de infrarrojos, pueden aparecer puntos calientes si los reflectores están sucios o dañados.
No basta con reemplazar la lámpara; también hay que asegurarse de que los reflectores estén limpios. Si están dañados, básicamente se desperdicia el 30% de la energía utilizada. Además, es necesario vigilar los ventiladores de refrigeración. Deben ser lo suficientemente potentes para eliminar el calor del interior del equipo; de lo contrario, tendrá que reemplazar las lámparas antes de lo esperado.